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Itinerario natural de la Mar d'Amunt

Este itinerario, que tiene como punto de partida El Port de la Selva, coincide en algunos tramos con el sendero de largo recorrido (GR11). Una vez terminado el itinerario debemos volver por el mismo camino. Contando ida y vuelta son unos 20 km de travesía, y un tiempo total de seis horas. El itinerario empieza en el camino de la Costa que es la continuación de la calle del Port de la Selva que lleva el mismo nombre. 

 

1. CIM DE LA COSTA 

Desde allí se puede observar toda la bahía del Port de la Selva, y incluso, el pueblo de La Selva de Mar. En la vertiente norte, se divisa la playa de la Tamariua donde a menudo se forma un charco de agua salubre cerca del cual hay abundantes tamariscos.

 

2. CAMINO QUE LLEVA AL MAS PUIGNAU

Es un antiguo camino de carros que se utilizaba para ir a las viñas de Sant Baldiri. A ambos lados se pueden observar las plantas que conforman una vegetación adaptada a los ambientes mediterráneos de gran sequedad, así como a la exposición a los ambientes de tramontana y aerosoles salinos: titímalos, clavellinas, estepas, aulaga, zarzas, retamas, berzos. La vegetación arbórea es inexistente por causa de los múltiples incendios. El camino sigue el margen izquierdo de un barranco que proviene del Mas Puignau. Antes, pero, se incorpora otro torrente, el rec (acequia) de Fuster. En media hora habremos llegado al Mas Puignau, actualmente en ruinas. Es el momento de hacer un alto en el camino para contemplar el Cap de Creus y el Gou. Se puede llegar a ver la solana de Cala Prona, que se distingue por las tonalidades más claras de la roca.

 

3. ERMITA DE SANT BALDIRI

Dejamos el mas Puignau y nos dirigimos hacia la ermita de Sant Baldiri. Para llegar deberemos atravesar un pinar de pinos piñoneros, una zona de estepas y brezos. En la hondonada de Sant Baldiri podremos observar numerosas encinas que dan una frondosidad muy agradable al lugar. Aquí, podemos hacer una parada después de haber andado unos 15 minutos. Se observan cañas que evidencían la proximidad del agua que procede de una acequia que pasa por el lado este de la ermita. 

 

4. MAS PALTRÉ

Si caminamos 15 minutos más, llegaremos al Mas Paltré. Es un camino estrecho que pasa por una colina salvando un pequeño desnivel. Difícilmente podremos pasar sin encontrarnos con las matas de brezo y estepas que nos rozaran por todos lados. En algun punto son tan altas que nos llegan a cubrir. Es por eso que esta vegetación recibe el nombre de maquia (la utilizaban los "maquis" para esconderse). Bajando de la colina llegamos a la acequia de Talabre donde se encuentran unos ejemplares de alcornoques y robles de una gran belleza y dimensiones. Bajo el riachuelo hay una explanada donde podremos descansar y disfrutar del fresco y del canto de los pájaros que a menudo vienen a beber agua en estos parajes. 

 

5. CALA TABALLERA

Si andamos 45 minutos llegaremos a la cala Taballera, donde cogeremos la pista forestal dejando el Mas Paltré a mano derecha, pasaremos por un pinar situado a nuestra derecha, y seguidamente por el lado de un helechal que queda en una curva y finalmente seguiremos el camino que flanquea por la zona de estepas y brezos, en dirección este. Cuando el camino coge la dirección norte, sigue un sendero que atraviesa propiedades que estaban bien delimitadas por unas paredes aún bien conservadas. Aparecen unos materiales de unas coloraciones más claras probablemente por la abundancia de pegmatita que contienen. Cabe destacar que antes de llegar al sendero que baja a Taballera, hay una mata de mirto, uno de los pocos ejemplares que quedan en la zona. Bajamos por un sendero de pendiente pronunciada para llegar a la cala, dejando a mano izquierda unas formaciones de arbustos de jaguarzo morisco yacentes, que constituyen un buen ejemplo de adaptación al viento y a la sal del mar. Al llegar a la playa de Taballera, sorprenden la gran cantidad de ambientes que se encuentran:   

  • El prado en la zona de las casas de los pescadores que se adentra hacia el interior de la cala cerca del pozo.  
  • La parte central de la playa está ocupada por una balsa de agua salada con abundantes juncos y vegetación adaptada a los ambientes salinos.  
  • Al otro lado de la playa se distingue la vegetación típica costera: clavelinas, llantén, erinaceas, etc.  
  • En la misma orilla que la del punto anterior, adentrándonos en el valle, hay un helechal de "helecho águila" que pone de manifiesto que en esta zona de la playa más orientada hacia el norte hay un grado de humedad más elevado.

 

6. MAS DE LA BIRBA

En 30 minutos podemos llegar al mas de la Birba. Cogiendo el camino que sube hacia arriba al lado opuesto de por donde hemos llegado, avistaremos la acequia de Taballera que pone de manifiesto el origen fluvial de esta cala. Al fondo podemos divisar el Puig Gros. Más adelante encontraremos el mas de la Birba con unos campos que lo preceden. A mano derecha aparecen unos afloramientos de mármol con unas vetas oscuras. El mas de la Birba es una propiedad privada, por lo que no se debe salir del camino.

 

7. PRADO DE ROGAMÒS

Lo encontramos a 30 minutos. Siguiendo el camino forestal que pasa cerca del mas de la Birba nos dirigimos hacia el este hasta encontrar un campo de cultivo de cereales a mano izquierda de la pista. La dejamos atrás bordeando el campo, y llegamos a una depresión del terreno que en dirección norte se abre cada vez más dando lugar a un valle muy ancho con abundante vegetación, y con algunas balsas rodeadas de juncos y cañas. Seguimos esta depresión por el prado en dirección este. Encontramos un camino que nos dirige a un punto desde donde se divisa todo el Cap de Creus. Tomamos un desvío a la izquierda en dirección norte, que nos llevará a la acequia de Cala Prona.

 

8. CALA PRONA

En media hora más llegamos a Cala Prona, siguiendo por una acequia de una gran belleza y con abundante vegetación. Aquí los materiales rocosos vuelven a adquirir unas coloraciones blanquecinas ya que abunda en cantidad la pegmatita. Volvemos a encontrar mirto en esta zona y abundantes juncos que manifiestan un cierto grado de humedad. Por un camino bastante accidentado llegamos justo encima de Cala Prona. Allí cabe remarcar la existencia de unos afloramientos de pegmatita con unas formas de erosión muy marcadas, muy espectaculares. Hay algunas con unos agujeros tan grandes que puede caber una persona. Dejamos atrás estas pegmatitas y enseguida llegamos a Cala Prona donde nos sorprende su belleza, con una casa-refugio de pescadores. Cabe destacar la playa pequeña del fondo con abundante arena fina, de unas coloraciones oscuras procedentes de la alteración de unos esquistos muy grises. Las formas de erosión de cala Prona son muy marcadas con abundantes crestas y agujeros. La vegetación es la que encontramos en la zona inmediata al mar: clavelinas de mar, hinojo marino, bolaga, erinaceas, uva de gato, etc.

Este itinerario ha sido realizado con el asesoramiento del Dr. Santi Musquera de la Universitat de Girona

 

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