Monasterio de Sant Pere de Rodes

Tel.: 972 387 559
Fax: 972 194 231
reservesspv.acdpc@gencat.cat

Horarios

De martes a domingo, festivos incluidos.
Del 1 de octubre al 31 de mayo: de 10'00 a 17'30 h.
Del 1 de junio al 30 de septiembre: de 10'00 a 20'00 h.
Cerrado los lunes no festivos, el 25 y 26 de diciembre y el 1 y 6 de enero.

Situación

El Monasterio de Sant Pere de Rodes se encuentra en la montaña de Verdera, dentro de la Sierra de Rodes, a unos 520 m de altitud, con un dominio visual de la bahía del Port de la Selva y el mar d'Amunt (parte norte del Cap de Creus), y también de buena parte del Massís del Cap de Creus.

Qué encontraréis

Cenobio del cual ya tenemos noticias en el año 878, cuando era una humilde celda monástica. Durante la primera mitad del s. X se convertirá en una abadía independiente. En los s.XI y XII el monasterio adoptará la que será su configuración principal, aunque fue objeto de sucesivas reformas a lo largo de su dilatada historia, que acaba en 1835 cuando es abandonado definitivamente, debido a los saqueos y a la desamortización.

El elemento más importante del monumento es la iglesia, obra principal y única en su tipología dentro del románico catalán. La nave central de la basílica es de una riqueza decorativa y grandiosidad excepcionales. Los capiteles, de tipo califal, son de tradición corintia o con entrelazamientos y están considerados entre las mejores piezas escultóricas del s.XI.

También son destacables la torre de defensa (s. X, reformada en el s. XIV) y el campanario (finales del s. XI) así como los 2 claustros superpuestos y los restos de decoración pictórica mural.

Servicios complementarios

  • Tienda
  • Restaurante

Visitas guiadas

ES NECESARIA LA RESERVA PARA TODAS LA VISITAS GUIADAS, tel. 972 387 559 o reservesspv.acdpc@gencat.cat

También se pueden comprar las visitas guiadas anticipadas por internet: clic aquí.

Actividades educativas

Información y reservas: 972 387 559 o reservesspv.acdpc@gencat.cat

Restaurante del monasterio

Carta y menú diario, comidas de empresa y banquetes

Horario:

Del 1 de octubre al 30 de mayo abierto de 10h a 17h

Del 1 de junio al 30 de septiembre abierto de 10h a 19h

Julio y agosto abierto por la noche con reserva

Contacto:

Tel. 972 194 233  /  610 310 073

Más información haciendo clic aquí.

Historia

Se desconoce el verdadero origen del monasterio, que fue motivo de especulaciones y leyendas en el pasado, como la de su fundación por monjes que desembarcaron en la zona con los restos de San Pedro y otros santos, con el cometido de custodiarlos para no ser profanados por las hordas bárbaras que amenazaban con atacar Roma. Pasado el peligro, el papa Bonifacio IV habría ordenado construir el templo.

Los primeros documentos que constatan la existencia del monasterio están fechados en el año 878, cuando es mencionado como una simple celda monástica consagrada a San Pedro. No es hasta el año 945 que es considerado un monasterio benedictino independiente, gobernado por un abad. Ligado al condado de Empúries, llegó a su máximo esplendor entre los siglos XI y XII.

La importancia creciente del cenobio le convirtió en un destino de peregrinajes, especialmente en ocasión de los jubileos de la Santa Creu de mayo (los años en que la fiesta del 3 de mayo era en viernes), que fueron celebrados hasta finales del s. XVII.

A partir del s. XVII fue saqueado en distintas ocasiones por ejércitos franceses y bandoleros y en el año 1793 fue abandonado por la comunidad benedictina, que se trasladó al pueblo de Vila-sacra. En 1809 se instaló en Figueres, hasta que los decretos de exclaustración de 1835 lo disolvieron y la desamortización liquidó sus bienes.

A merced de saqueadores de todo tipo, permaneció durante un siglo sin ningún tipo de protección por parte del Estado Español, que finalmente lo declaró Monumento Histórico Artístico Nacional en 1930. En 1935 la Generalitat de Catalunya inició las primeras restauraciones que, interrumpidas por la guerra civil de 1936-1939 y, aún y con una nueva declaración efectuada por el régimen franquista en 1949, por un nuevo período de abandono, se retomaron a partir de la década de 1960. La ley de Patrimonio Cultural catalán de 1993 lo ampara como un Bien Cultural de Interés Nacional.  

 

 

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